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En la Semana Mundial de la Inmunización: ¿Conoces cuáles son los mitos de la vacunación?

La Semana Mundial de la Inmunización promueve la vacunación en todo el mundo, con el fin de salvar millones de vidas. Mitos y realidades de las vacunas.

Junto al agua potable, las vacunas son las herramientas más importantes para la prevención de enfermedades.

La vacunación evita de 2 a 3 millones de muertes cada año. Sin embargo, no es suficiente, ya que las tasas de inmunización aún no llegan a todos por igual.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve la Semana Mundial de la Inmunización, cada año durante la última semana de abril, con el objetivo de sumar 1,5 millón de vidas salvadas.

Las vacunas son las intervenciones de salud más costoeficaces y que da mejores resultados. No obstante, en la actualidad existen en el mundo 19,4 millones de chicos sin vacunar o insuficientemente vacunados.

Como cada año, el objetivo de la campaña de la OMS es concientizar al público acerca de la importancia fundamental de lograr una inmunización completa a lo largo de la vida.

Este año, los puntos clave son:

  • Subrayar la importancia de la inmunización entre las máximas prioridades de las inversiones sanitarias a escala mundial.
  • Promover el conocimiento de las medidas necesarias para lograr la plena aplicación del Plan de acción mundial sobre vacunas.
  • Exponer la función de la inmunización en el desarrollo sostenible y la seguridad sanitaria mundial.

Semana Mundial de la Inmunización

Queda mucho por hacer

A pesar de las mejoras registradas en casi todo el mundo y la importante tasa mundial de introducción de vacunas nuevas, los avances hacia la eliminación de enfermedades, como el sarampión, rubéola y tétanos materno y neonatal, aún tienen mucho camino por delante.

Por lo tanto, la OMS promueve un mayor esfuerzo para alcanzar los objetivos del Plan de acción mundial hacia 2020.

Por su parte, aquellos países que han logrado los objetivos o están encaminados tienen que trabajar para que esos esfuerzos perduren en el tiempo.

Justamente, la Argentina es uno de los países que tiene uno de los calendarios de vacunación más completos del mundo. Por caso, gracias a una correcta vacunación, en la Argentina no existen casos autóctonos del sarampión desde el año 2000.

La OMS señala que las vacunas son un componente fundamental de una atención primaria de salud eficiente y de la cobertura sanitaria universal, ya que proporciona a los niños la posibilidad de gozar de una vida saludable desde el principio.

Mitos y verdades

Las vacunas están rodeadas de mitos, por lo que, a raíz del desconocimiento y la mala información, muchas personas prescinden de la inmunización, poniendo en riesgo la vida de sus hijos.

Algunos de estos famosos mitos son:

Mito: las vacunas tienen efectos secundarios nocivos y de largo plazo que aún no se conocen. De hecho, la vacunación puede ser mortal. ¡FALSO!
Realidad: las vacunas son el medio de inmunización más seguro. La mayoría de las reacciones de las vacunas son generalmente leves y temporales, como por ejemplo, un brazo dolorido o febrícula. No existe evidencia de enfermedades graves producidas por las vacunas. Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Por ejemplo, en el caso de la poliomielitis, la enfermedad puede provocar parálisis, mientras que el sarampión puede causar encefalitis y ceguera. Otras enfermedades prevenibles mediante vacunación pueden ser incluso mortales.

Mito: las enfermedades prevenibles mediante vacunación están casi erradicadas en mi país, por lo que no hay motivos para que me vacune. ¡FALSO!
Realidad: si bien las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en muchos países, los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunas partes del mundo. Esos agentes pueden atravesar las fronteras e infectar a cualquier persona no protegida. Por ejemplo, a partir de 2005, en Europa occidental se produjeron brotes de sarampión en poblaciones no vacunadas de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Italia, el Reino Unido y Suiza.

Mito: las enfermedades de la infancia prevenibles mediante vacunación son algo inevitable en la vida. ¡FALSO!
Realidad: las enfermedades prevenibles mediante vacunación no tienen por qué ser “algo inevitable en la vida”. Sarampión, parotiditis y rubéola son graves y pueden acarrear importantes complicaciones tanto en niños como en adultos, como neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea, infecciones del oído, síndrome de rubéola congénita (si una mujer contrae rubéola al principio del embarazo) y muerte. Todas estas enfermedades se pueden prevenir mediante las vacunas. Los niños no vacunados contra estas enfermedades quedan innecesariamente vulnerables.

Mito: la administración simultánea de más de una vacuna puede aumentar en los niños el riesgo de efectos secundarios nocivos, que a su vez pueden sobrecargar su sistema inmunitario. ¡FALSO!
Realidad: las pruebas científicas revelan que la administración simultánea de varias vacunas no tiene ningún efecto secundario sobre el sistema inmunitario del niño. Ellos están expuestos cotidianamente a cientos de sustancias extrañas que desencadenan una respuesta inmunitaria. Las principales ventajas de la administración simultánea de varias vacunas es que requiere menos consultas ambulatorias, lo que aumenta las probabilidades de que los niños completen el calendario de vacunación. Además, la posibilidad de recibir una vacunación combinada, por ejemplo, contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola, supone menos inyecciones.

Mito: la gripe es sólo una molestia y la vacuna no es muy eficaz. ¡FALSO!
Realidad: la gripe es una enfermedad que cada año provoca entre 300.000 y 500.000 muertes en todo el mundo. Las embarazadas, niños pequeños, ancianos con problemas de salud y cualquiera que padezca un trastorno crónico, por ejemplo, asma o cardiopatía, corren un alto riesgo de infección grave y muerte. La vacunación de las embarazadas conlleva el beneficio adicional de proteger a sus recién nacidos (actualmente no existe una vacuna para los menores de seis meses).

Mito: es mejor la inmunización por la enfermedad que por las vacunas. ¡FALSO!
Realidad: las vacunas interactúan con el sistema inmunitario para producir una respuesta similar a la que produciría la infección natural, pero no causan la enfermedad ni exponen a la persona inmunizada a riesgos de posibles complicaciones.

Mito: las vacunas contienen mercurio, que es peligroso. ¡FALSO!
Realidad: el tiomersal es un compuesto orgánico con mercurio que se añade a algunas vacunas como conservante. Es el conservante más ampliamente utilizado para las vacunas que se suministran en ampollas de dosis múltiples. No hay pruebas científicas que sugieran que la cantidad de tiomersal utilizada en las vacunas entrañe un riesgo para la salud.

Mito: las vacunas causan autismo. ¡FALSO!
Realidad: el estudio de 1998 que suscitó inquietud acerca de un posible vínculo entre la vacuna contra el sarampión, parotiditis y rubéola, por un lado, y autismo, por otro, contenía graves irregularidades, por lo que la publicación que lo divulgó lo retiró. Lamentablemente, su divulgación despertó temores que provocaron una disminución en las tasas de inmunización y los subsiguientes brotes de esas enfermedades. No existen pruebas científicas de una relación entre esa vacuna y el autismo o trastornos autistas.

Fuente: OMS