Hace un par de meses venía al trabajo en el colectivo y cuando iba por la calle Viamonte, cruzando 9 de Julio, me llamó la atención una señora de unos 70 años, que tiraba con fuerza de unos papelitos pegados en una pared.
Como el tránsito, para variar, estaba atascado, me quedé mirándola un buen rato. La mujer siguió caminando e hizo lo mismo con unos papelitos que “decoraban” un teléfono público.
Me dio curiosidad y averigüé de qué se trataba. Me enteré de que hace poco más de un año se había llevado a cabo una movida impulsada por un grupo de mujeres para hacer una especie de “boicot” contra las propagandas de ofertas sexuales.
El Gobierno ya hizo lo propio al dar de baja el rubro 59, pero esta iniciativa era más de abajo: de lo que una persona cualquiera puede hacer en su camino al trabajo, o de vuelta a casa.
Para no quedarme con una sola voz, hablé también con la Asociación de Meretrices de la Argentina. A ellas este boicot contra la publicidad no les gusta nada, porque dicen que muchas de esas propagandas son puestas por las mismas chicas que se asociaron en alguna cooperativa.
Pero lamentablemente también es cierto que en muchos casos, esas “diosas”, “nuevitas”, que se ofrecen en esos papelitos no lo hacen voluntariamente. Y muchas ONG que luchan contra el tráfico de personas consideran que detrás de esto hay grandes redes que se dedican a la trata.
Es un gesto tal vez pequeño, entonces, el del peatón que se toma el trabajo de despegar el papelito. Pero suma. Porque hay que entender que esto no es un chiste, que la esclavitud sexual existe porque hay clientes, y esos consumidores no son necesariamente sádicos psicópatas, aunque también hay muchos de esos. Pueden ser nuestros hermanos, nuestros colegas, nuestros amigos.
Entonces la lucha contra la trata no es sólo responsabilidad del Estado. También cada uno de nosotros tiene un lugarcito en esta cadena solidaria para salvar a las mujeres obligadas a prostituirse.
Y se equivocan quienes piensan que esto es una “movida feminista”. Luchar por la protección de los derechos de la mujer no es estar en contra de los hombres. Es tratar de que la igualdad y el respeto se den en todos los aspectos, para hombres y mujeres.
Autora: Sol Amaya
fuente: Blog Escena del crimen

