Un productor rural de Pedro Luro asesinó al peón de su campo de un hachazo en la cabeza y de un tiro en el pecho porque los perros de su empleado mordían, y a veces mataban, a sus ovejas y cabras. En otro problema por perros, un médico de Vicente López ultimó a su vecino de un tiro. En Avellaneda, por una discusión de medianera, un hombre disparó contra dos mujeres y mató a una. En una discusión de tránsito en el límite entre la Capital y San Martín, un conductor ejecutó de un tiro en la cabeza a otro…
Estos crímenes provocados por la intolerancia, la ira y la anomia parecen sacados de los Relatos salvajes de Damián Szifron. Pero no, no son ficción: ocurrieron el año pasado en Buenos Aires. Son ejemplos de una problemática que el Estado no ha podido resolver: hubo en la provincia 1500 homicidios dolosos, cuatro por día, de los cuales 987, dos de cada tres, fueron motivados por conflictos interpersonales o intrafamiliares.
Los datos, del Programa de Seguimiento de Homicidios del Centro de Operaciones Policiales, fueron aportados a LA NACION por el Ministerio de Seguridad. Esos 987 crímenes representan el 65,8% del total de homicidios: el 36,1% ocurrió en riñas; el 16,8% fueron ajustes de cuentas; el 6,2%, hechos de violencia familiar, y el 6,7%, casos de pareja.
El subsecretario de Planificación del Ministerio de Seguridad, Fernando Jantus, mano derecha de Alejandro Granados, completó la información: «El 6,4% fueron homicidios en ocasión de robo y un 3,1%, durante robos de autos. Las restantes categorías comprenden a delincuentes fallecidos en enfrentamientos o a hechos en los que no se ha podido determinar el motivo. En consecuencia, casi dos tercios de los homicidios se debieron a problemas interpersonales o intrafamiliares».
Ese porcentaje incluye las venganzas entre bandas de narcos y barras bravas, que se disputan negocios o territorios, y las muertes provocadas por la violencia sindical (en 2014 hubo dos muertos y varios heridos en enfrentamientos entre facciones de la Uocra), que forman parte del 16,8% englobado en la categoría «ajustes de cuentas».
Martín Appiolaza, que dirige el Centro de Estudios de Seguridad Urbana de la Universidad Nacional de Cuyo e investiga la violencia armada y de pandillas en América latina para Unicef, dijo a LA NACION: «Estos homicidios tienen marcada matriz urbana. En América latina se registra la tasa de homicidios más alta, y la Argentina, que tenía otras características, se está latinoamericanizando».
Sobre las causas de esta tendencia, opinó que hay que buscarlas en «la anomia, que legitima la violencia, y a que por la desinstitucionalización los problemas se resuelven entre las personas. Los mediadores, los referentes populares, se fueron degradando; se deterioró la institución policial y creció la percepción de que la Justicia no es justa ni oportuna. Otro factor determinante es el avance del crimen organizado. Hay bandas de pibes que juegan a ser narcos, para los que la violencia es constitutiva de la identidad. El Estado debe reconstruir los lazos de confianza para restablecer los vínculos en la sociedad».
Jantus reconoció que «la capacidad preventiva de la agencia policial en homicidios de componente intrafamiliar o interpersonal es muy baja». Pero aclaró: «La institución desarrolla diversas políticas de trabajo para lograr espacios adecuados de contención y asesoramiento a aquellas víctimas de violencia familiar, como las comisarías de la mujer y la familia, como también las oficinas de atención de violencia, que funcionan en las comisarías, con el acompañamiento de abogados, psicólogos y asistentes sociales».
Jantus opinó que «el Estado necesariamente debe definir y hacer cumplir las normas de convivencia que reduzcan los niveles de violencia interpersonal. Al mismo tiempo es necesario promover los cambios sociales y culturales tendientes a reducir esos mismos niveles de violencia. La prevención de homicidios resultantes de violencia intrafamiliar, femicidios, homicidios pasionales, ajustes de cuentas… requiere claramente estrategias de prevención social y comunitaria del delito».
Para el ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, la clave está en el desarme de la sociedad. Es cierto que muchos crímenes se cometen con armas blancas o con las manos. Por ejemplo, el de Naira Cofreces, la chica de 17 años que a fines de abril pasado fue asesinada a golpes por compañeras de su colegio, en Junín; el de un hombre de 38 años al que mataron a golpes ese mismo mes, en Almirante Brown, porque estaba denunciado por abuso de menores; el de un joven que, en San Martín, fue asesinado de una cuchillada por el padre de su ex novia, quien le dijo a la policía que lo había matado porque hostigaba a su hija para que retomara la relación sentimental.
Sin embargo, según Casal, la mayor cantidad de crímenes se cometen con armas de fuego. «Hay que sacarlas de las calles para que disminuyan los homicidios. Deben fortalecerse las políticas de desarme, con una coherencia punitiva: unificar todos los calibres, porque un 22 mata igual que una pistola 45, y no diferenciar la portación de la tenencia. El que tiene un arma ilegal debe ir preso.
Prefiero meter dos años preso a un tipo por tener un arma y no 18 por un homicidio. Mi objetivo final es la prohibición absoluta de las armas de fuego para los civiles», concluyó.
Ejemplos de la violencia
Perros
En abril, un productor rural de Pedro Luro fue detenido por matar a un peón porque los perros de la víctima lastimaban y mataban las ovejas y cabras de su campo. Hubo dos casos similares, en Vicente López y en Mar del Plata
Medianera
En diciembre, un hombre discutió con sus vecinas por el uso de un pasillo. Y les disparó: una murió y otra resultó herida. El sospechoso, Alberto Pérez, está prófugo. Hubo, en 2014, otros dos casos: uno, en Lomas de Zamora y otro en Garín
Violencia juvenil
En abril, murió en Junín Naira Cofreces, una chica de 17 años, golpeada por compañeras del colegio
Duelo
En Napaleofú, el ex concejal de Balcarce Mario Erdociaín y el jefe del destacamento policial, Raúl Veliz, se enfrentaron a tiros y se mataron mutuamente
Drama familiar
En junio se descubrió que una pianista de 102 años había muerto de hambre en San Miguel al quedar sola luego de que su hijo matara a su mujer y se suicidara
Deuda
En agosto una empleada doméstica fue detenida, acusada de matar a su empleadora porque se habría negado a pagarle una deuda
Violencia sindical
Un enfrentamiento entre dos facciones de la Uocra en Villa Fiorito, terminó con un muerto; hubo otro caso en Ensenada
Tránsito
Un hombre fue asesinado de un tiro en la cabeza tras una discusión por una mala maniobra en San Martín
Ramiro Sagasti (La Nación)

