Durante mucho tiempo un narcotraficante le daba drogas como un juego. Ahora busca una familia con quien vivir.
La maldad humana muchas veces es asombrosa. El caso del perrito Bubba contiene bastante de este rasgo nefasto que sobrevive en mucha gente, en cualquier lado del planeta. Durante mucho tiempo él convivió con un narcotraficante que le daba drogas como un juego. Así generó una obvia dependencia a las sustancias. Cuando el delincuente fue arrestado en la ciudad de Tustin, San Francisco, el animal fue rescatado por un policía: el reencuentro entre ambos fue maravilloso.

