Las cámaras de vigilancia se han convertido en los accesorios que no pasan de moda en espacios públicos y privados. Desde comercios, museos, gimnasios, escuelas hasta calles y parques, estos aparatos captan lo que ocurre en su radio y en algunos casos se han convertido en herramientas para resolver crímenes. ¿Pero ciertamente reducen o combaten el crimen?
Según investigaciones las cámaras de seguridad carecen de impacto para bajar el crimen o prevenirlo, explica el reconocido Centro de Estudios de la Vigilancia, ubicado en el Departamento de Sociología de la Universidad de Queen, Kingston, Canadá.
“Evidencias recientes sugieren que las cámaras de vigilancia fallan en prevenir los crímenes que la gente más teme, como los atentados y las golpizas, y son más útiles sólo en los juicios cuando se usan como evidencia para determinar la culpabilidad”, señala el Centro de Estudios de la Vigilancia.
Una opinión similar expresó recientemente el consultor y miembro del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, en Argentina, Guillermo Nicora, para quienes las cámaras de seguridad no bajan el índice delictivo, sino que desplazan el hecho a lugares donde haya menos vigilancia.
Nicora agregó que las cámaras de seguridad incrementan la sensación de inseguridad en el ciudadano común.
La presencia de las cámaras están hasta en nuestros espacios más íntimos, por ejemplo hay algunas que se usan en los cuartos de los bebés para que los padres puedan estar pendiente de los más mínimos movimientos de los niños, aún si se encuentran en otra habitación. Actualmente existen monitores con visión nocturna, conexión wireless y pantalla LCD, lo cual permite facilitar la observación.
Hay quienes critican el uso de estos aparatos porque interfiere en la privacidad de las personas y atenta contra los derechos civiles. La tecnología actual permite que muchos de estos aparatos con rayos infrarrojos sean capaces hasta de registrar ropas y el cuerpo.
“Las normas sobre el acceso público de las grabaciones obtenidas por las cámaras varían de una provincia a otra (y son fácilmente abusados), por lo que se han planteado preocupaciones sobre el acceso indebido a los datos personales y un aumento en los falsos arrestos”, concluyó el Centro de Estudios de la Vigilancia.
Fuente: id.tudiscovery

