En el contexto de inseguridad que estamos viviendo y a la luz de los últimos acontecimientos de público conocimiento – y en línea con la nota del diario Clarín que incluimos en la sección “Qué pasa en el sector” -, la seguridad de los edificios residenciales se ha transformado en un asunto importante en la agenda de las personas. En este sentido, nos parece especialmente oportuno reflexionar profundamente acerca de nuestro rol en el control de acceso de personas en los edificios.
Todos estos edificios, sin importar su categoría, requieren procesos y controles básicos que el personal de seguridad debe cumplir inexorablemente en forma correcta, puesto que cualquier falla en el procedimiento ocasionará inequívocamente graves consecuencias.
Repasemos rápidamente algunas de estas situaciones típicas y las fallas asociadas que evidentemente queremos que no se produzcan:
“Toda persona no residente en el edificio debe ser anunciada y autorizada para ingresar, sin perjuicio que sea conocida o que se presente con una autorización verbal.”
Nunca permitir el ingreso de la visita sin solicitar autorización aunque crea reconocerla como familiar o asiduo visitante.
Nunca permitir el ingreso de visitas (por ejemplo, mandadas por una inmobiliaria) que invocan una autorización del propietario.
“La comunicación con personas desconocidas debe ocurrir con la puerta cerrada hasta tanto sean autorizadas a ingresar.”
Nunca abrir la puerta hasta tanto la persona sea identificada y autorizada.
“Si una persona desconocida dice ser residente, deberá corroborar su identidad primero y verificar posteriormente con un listado (si lo hubiere) o bien consultando al encargado del edificio, la administración u otro residente conocido.”
Nunca permitir el ingreso de una persona que no reconocemos simplemente porque “dice” ser residente.
Si la puerta está abierta por algún motivo y una persona que no reconocemos ingresa al complejo, no dudemos en detenerla y pedirle que se identifique.
“Cadetes de Delivery: Controlar el tiempo de permanencia y verificar con la unidad funcional la situación antes de permitir su salida.”
Siempre verificar con el residente si la interacción con el cadete ha sido normal antes de permitir que se retire.
“No abrir el portón vehicular sin antes reconocer al conductor y verificar la situación dentro del vehículo”
Nunca abrir el portón simplemente porque el auto parece conocido.
Acercarse al vehículo, reconocer fehacientemente al residente y observar con detenimiento las personas dentro del vehículo.
“Colocarse siempre en un lugar visible y con actitud alerta en todas las situaciones de entrada y salida de personas y vehículos.”
Nunca quedarse sentado en su puesto, distraído con su teléfono u otros aparatos, sin demostrar interés por lo que pasa a su alrededor.
Invariablemente, los residentes quieren sentirse acompañados y cuidados al ingresar a sus domicilios.
“Observar situaciones atípicas cuando un residente ingresa con personas desconocidas tanto a pié como en vehículo (actitud, gestos, vestimenta).”
Busque hacer contacto visual con el residente y/o preste atención a sus gestos.
Observe especialmente la vestimenta y apariencia de las personas que acompañan al residente.
Llame al 911 ante cualquier duda.



