Si tuviéramos que definir rápidamente la aptitud principal que debe tener un vigilador de seguridad privada, muy probablemente la que destacaríamos sería la de ESTAR ALERTA.
Estar alerta implica un compromiso de parte de la persona en relación a la tarea que debe desempeñar, y en este caso es nada menos que salvaguardar la integridad de las personas y, en segundo plano, los bienes que están incluidos en el servicio.
“Estar alerta” es comprender la integridad de la situación donde se encuentra inmerso el servicio, cuales son las amenazas latentes, la probabilidad de que sucedan y cómo pueden manifestarse concretamente. Robo, intrusión, vandalismo, secuestro, son algunos de los escenarios posibles que deben estar en la mente del vigilador alerta de acuerdo al entorno ambiental en donde se encuentre.
El vigilador manifiesta el estado de alerta de tres maneras:
1. Una de ellas es la intelectual, en la que el vigilador procesa todos los datos recibidos en relación a los riesgos inherentes a su puesto, adelantándose en cada situación, estando un paso adelante en su relación con todos, pues reconoce las situaciones negativas que pueden suceder y las va manejando con prudencia y profesionalmente.
2. La segunda es a través de su imagen. El vigilador alerta debe demostrarlo en su actitud, en la postura de su cuerpo, la forma en que se mueve, con la cabeza en alto y con la mirada examinando los más mínimos detalles. Lo manifiesta también en su trato firme y en la sensación de protección y seguridad que todo su accionar proyecta.
3. La tercera es la manera en la que reacciona ante una crisis. El vigilador alerta debe estar bien capacitado para actuar correctamente, debe conocer perfectamente los procedimientos y directivas del servicio para cumplir con los parámetros de seguridad establecidos. No debe saltarse controles, ni ser permisivo con algunos, ni entablar familiaridad con otros, ni ser complaciente.
La complacencia es sin duda el peor enemigo del vigilador alerta.
El vigilador alerta SABE qué hacer cuando tiene una crisis. Lo sabe porque se lo enseñaron. Lo sabe porque lo practicó. Lo sabe porque tiene gravado en su ser íntimo que reaccionar correctamente para proteger su objetivo es la esencia de su trabajo.
La gran mayoría de los incidentes violentos o de violación de vulnerabilidades no ocurre sin un aviso previo. Se van juntando pequeñas evidencias que apuntan a un hecho de riesgo futuro. Es en ese momento en que el vigilador cumple un rol fundamental en el reconocimiento y mitigación de esos riesgos. Estar alerta es reconocer esas situaciones.
Es una tarea fundamental para el vigilador de seguridad tanto estar alertado de las situaciones potenciales que pueden suceder en su servicio y los límites de su accionar, como también lograr la presencia de ánimo y entereza suficientes para lograr respuestas adecuadas ante situaciones de crisis mediante el entrenamiento, la práctica y los simulacros. Sólo de esa forma se alcanzará el nivel de reacción profesional adecuado.
¡ATENCIÓN! Estar ALERTA implica:
• Detectar hechos delictivos, fallas en el sistema de seguridad, intrusiones, vandalismo y otras situaciones irregulares desde su puesto.
• Reportar rápidamente y actuar adecuadamente ante intrusión perimetral, accionamiento de alarmas, incendio, ascensores y otros sistemas de seguridad asignados bajo su control en su puesto de vigilancia.
• Reaccionar y tomar las medidas apropiadas en situaciones de emergencia.
• Intervenir eficazmente en la resolución de situaciones de acuerdo a los límites que marca la normativa vigente de seguridad privada.
• Comunicarse en forma efectiva tanto en forma verbal como por escrito.
• Dirigir el tránsito de personas y vehículos en forma clara y definida.
• Llevar registros rigurosos.
• Redactar reportes concretos y ajustados a los hechos.
• Resolver situaciones de crisis.
• Entender los límites de los derechos humanos.
El estado de alerta es el estado natural en que debe estar el vigilador en su servicio. Este estado no se logra automáticamente ni sólo por el deseo propio del vigilador. El vigilador alerta es la manifestación de la excelencia profesional en el ámbito de la seguridad privada.
Este estado de ALERTA se construye a través de:
a) La disposición proactiva y positiva del vigilador para encarar sus tareas con responsabilidad y empeño.
b) La capacitación oficial brindada por los institutos de formación.
c) La capacitación in-company que realiza la empresa en la que no sólo se establecen los estándares pretendidos en el desempeño sino también se inculcan valores y la visión empresarial.
d) La inducción que le imparte el supervisor en los servicios, estudiando en detalle las amenazas particulares del lugar y todos los procedimientos normales y de emergencia previstos para mitigarlas. En este sentido, la acción del supervisor es la más importante en la cadena de capacitación, dado que será un trabajo personalizado, con el objetivo de llevar al vigilador desde un escalón inicial de desempeño a otro mucho más elevado, donde se pondere sobre todo la excelencia en el accionar y la calidad de respuesta ante las crisis.
e) Finalmente, las evaluaciones, ejercicios y simulacros en los servicios completarán la formación.



