Continuamos con el sexto principio de la serie.
Hoy: Deber de Lealtad.
Para lograr conseguir cualquier objetivo en una organización como lo es cualquier empresa, tanto los empleados como los empleadores deben desenvolverse manteniendo una lealtad recíproca, haciendo todo lo necesario para asegurar a la contraparte el resultado útil de la prestación brindada, aportando en todo momento las conductas encuadradas dentro del principio de buena fe.
La relación de trabajo implica en parte una vinculación personal que, al prolongarse en el tiempo, necesita de la confianza y lealtad recíproca de las partes para lograr los fines de la organización y de sus integrantes. La lealtad es precisamente lo contrario a la falsedad y a la hipocresía, es lo que se conoce como “ponerse la camiseta”: no sólo alcanza con decir que uno “pertenece”, sino que hay que “materializar” la lealtad en el accionar diario, y el producto que se obtiene es la confianza en el equipo de trabajo, en el saber de que cualquier integrante responderá de la misma manera.




